

OPINIÓN JOVEN

ACTIVIDADES
“Fracking” en Colombia.
Por: Camilo Pedraza Diaz
¿Sabía usted que Colombia es dueña del 49% de los páramos del mundo? Estos contienen el 10% de la biodiversidad vegetal del país y el 8% de las especies endémicas. Además regulan el agua que consume el 70% de la población de Colombia. ¿Sabía usted?
Yo no sabía. Estos datos fueron extraídos de la sección de “tips” ambientales de la página del Minambiente, lo que me deja aún más atónito.
Ubaté, es mal llamada capital lechera de Colombia, ya que en la década de los 90 era una de las grandes zonas lecheras del país y sus campos estaban inundados de ganaderos y productores que se enriquecían de los lácteos. Pero su economía se ha transformado y la de su región también.
Los últimos siete años, la región ha encontrado una gran movilización de recursos por la explotación del carbón. Empresas nacionales y extranjeras han aprovechado el ‘boom’ este recurso y se han asentado en esta tierra para sacar provecho de esta coyuntura económica. La población, pasiva, ha ignorado los cambios de la economía y ha visto la fuga de sus preciados recursos naturales a los bolsillos de extraños que han heredado una gran problemática social para las poblaciones de la provincia.
En el censo 2005 del DANE, Ubaté contaba con una población de 32.781 habitantes, que se proyectaban a 37. 706 para 2010. Hoy, se estima que la población está sobre los 50.000 habitantes. Un crecimiento del 34.4% en menos de una década. Un proceso que ha causado problemáticas sociales muy complejas, que ninguna administración ha sabido enfrentar y solucionar.
Por otro lado, las gravilleras y minas de carbón ya han puesto la región en un peligro ambiental, pero las pretensiones de Nexen inc, una empresa de explotación de gas de origen canadiense, de explorar el Páramo de Guarga, ubicado en el municipio de Carmen de Carupa, para el que piensan utilizar la fracturación hidráulica en busca de gas, ya es otro nivel de peligro.
Esta fracturación, o fracking, consiste en unas inyecciones verticales y horizontales a la tierra para inyectar a presión, enormes cantidades de agua con arena y químicos al subsuelo, para facilitar la extracción del recurso y que inumerables investigaciones han documentado cómo este proceso podría contaminar los acuíferos del subsuelo, así como el terreno afectado por la exploración.
Lo grave es que de este paramo nace un gran recurso hídrico de la provincia, además de estar afectando un recurso ambiental vital. Ya perdimos nuestra laguna de Fuquene, no podemos arriesgar nuestro apreciado paramo.
Otro punto es que nadie explica por qué se habla de exploraciones sobre los 300 metros del páramo, ya que autoridades ambientales se han enfrentado con la población para prohibir el pastoreo y la siembra por encima de esta altura, ya que afectaría la supervivencia de frailejones y expondría la vitalidad del páramo.
Las autoridades ambientales no se pronuncian, los ingenieros y empresarios solo se reúnen con grupos de máximo cuatro personas y la comunidad no sabe, ni protesta ante la profunda ignorancia del daño que se nos puede causar.
En nuestra agenda está la defensa de nuestro medio ambiente. No vamos a guardar silencio y esperar las fatídicas consecuencias. Nuestra primera tarea será la de visibilizar este problema para explorar todas las vías posibles para la protección de nuestros recursos. El estado colombiano no puede sobreponer los intereses económicos sobre el cuidado de nuestro territorio y la población que lo habita. Nuestro derecho sobre el medio ambiente prima sobre cualquier otra conveniencia y la vocería nos corresponde a los actores políticos y sociales, que tenemos el deber de liderar la defensa de los intereses de nuestra comunidad.
CUNDINAMARCA
